El mundo del rock y el heavy metal está de luto. Ross «The Boss» Friedman ha fallecido a los 72 años de edad. El legendario guitarrista perdió la vida tras una breve pero valiente batalla contra la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). La noticia fue confirmada por el Metal Hall of Fame y su propia familia. Su partida deja un vacío enorme en la música moderna.
El nacimiento de un icono en Nueva York
Ross nació en el Bronx en 1954. Su carrera profesional despegó en 1973 cuando fundó The Dictators. Esta banda fue clave para el nacimiento del punk neoyorquino. Con su disco debut en 1975, Ross demostró que el rock podía ser directo, ruidoso y divertido. Aquel sonido sentó las bases de lo que más tarde explotaría en el CBGB.
La fundación de Manowar y el True Metal
En 1980, la vida de Ross cambió para siempre. Durante una gira con Shakin’ Street, conoció al bajista Joey DeMaio. Ambos compartían una visión épica de la música y decidieron fundar Manowar. Ross fue el arquitecto sonoro de los primeros seis álbumes de la banda.
Su trabajo en discos como Battle Hymns y Hail to England es histórico. Sus riffs potentes y sus solos técnicos definieron el género del metal épico. Gracias a su talento, Manowar se convirtió en un símbolo de potencia y fidelidad al metal más puro.
Un legado que vivirá para siempre
Ross abandonó Manowar en 1988, pero nunca dejó de tocar la guitarra. Volvió a reunirse con The Dictators en varias ocasiones y mantuvo una sólida carrera en solitario. Su reciente entrada al Metal Hall of Fame fue un acto de justicia para su trayectoria.
Hoy, la comunidad del metal despide a un pionero. Ross «The Boss» no solo fue un músico excepcional. Fue un artista que supo unir la crudeza del punk con la elegancia de la épica metálica. Su música seguirá resonando en los altavoces de millones de fans en todo el mundo.