Nos reunimos con la artista Sheila Blanco

Nos reunimos con Sheila Blanco para hablar de sus proyectos en radio y televisión, su segundo disco “Cantando a las poetas del 27”, y lo bonito de dejarse llevar por la emoción y el entusiasmo de amar la música con todo el alma:


¿Qué tal estás? ¿Cómo han sido para ti estos días de confinamiento que parece que han acabado?

Mis días de confinamiento, la verdad, que los he vivido por un lado muy pendiente de las noticias, y por otro muy conectada con mis amigos y mi familia, preocupándonos unos de otros por estar bien. En lo personal ha sido un momento muy positivo, porque me vino muy bien estar en casa y parar. La vida que tengo en la que cada día es un día nuevo y hago cosas distintas no me permite a veces hacer muchas cosas y en estos días he aprovechado para hacer lo que normalmente no tengo tiempo de hacer. He agradecido mucho este tiempo para reflexionar sobre lo que estaba pasando fuera pero también dentro de mi. Este sosiego me ha permitido pensar y sentir con calma y ha sido muy positivo.

Haznos un resumen para quien no te conozca: ¿Quién es Sheila Blanco?

Sheila Blanco es una persona enamorada de la música desde siempre, que ha tenido la suerte de vivir vinculada a la música desde pequeña y que actualmente tiene la suerte de vivir de ella conectada a distintas disciplinas: unida al piano (instrumento que aprendí a tocar), a la voz (que me apasiona y me conecta con las emociones, la vida y conmigo misma), y a otras disciplinas como la televisión, la radio y la didáctica musical. Actualmente todo lo que hago en la vida está vinculado con la música y me siento súper agradecida de poder vivir mi vida de esta manera.

¿Eres más de radio o de escenario? ¿Dónde prefieres pasar más tiempo?

Soy una persona muy inquieta y me gusta tener esos espacios distintos en mi vida. Me gusta mucho el escenario, es de mis lugares favoritos, pero por suerte mi vida ha estado conectada con otros espacios de comunicación como la radio o la tele, y disfruto mucho investigando otras maneras de comunicarme y de divertirme, explorando otras maneras de experimentar a través de la música y la voz. Me costaría mucho elegir entre el escenario y la radio, porque depende del momento y de la actividad. En la radio pasan cosas mágicas, transmitiendo a través de las ondas información a personas que no pueden verte desde sus casas, sus coches o sus paseos oyéndote. Eso me parece muy bonito. Pero el escenario tiene otras emociones, como la conexión con el público, donde sientes ese espacio de plenitud y conexión contigo mismo y quiénes te ven, que lo sienten contigo.

¿Cómo es trabajar en televisión? ¿Has tenido más proyectos aparte de “Acapella” y “La voz kids”?

Cuando solo me dedicaba al periodismo trabajé en redacción, en un programa de La Sexta que se llamaba “Malas compañías”. Después de otros proyectos pude volver a la tele ya vinculada a la música, y fue genial. La televisión tiene eso, que el espectáculo está muy presente y eso la hace maravillosa, aunque yo no suelo aparecer delante de pantallas. Yo me dedico más a la parte creativa y musical, y para mi es más fácil porque es lo que sé hacer muy bien. Tanto en “A Capella” como en “La voz kids” me he dedicado a ayudar a los grupos y a los niños con sus voces. Y mi labor ha estado siempre, aún teniendo siempre en cuenta que es un programa de televisión y que se dedica al espectáculo, en el lado creativo. Me siento muy contenta de poder entrar en ese engranaje tan grande que forma la televisión con muchísimas personas trabajando a una, donde nadie es más importante que nadie o mejor dicho, todos son necesarios. Para mi es una experiencia más, he conocido a gente estupenda y me siento muy agradecida de haber podido aportar mi granito de arena.

Háblanos de tu último disco “Cantando a las  poetas del 27”. ¿Ya hay fecha para seguir tocándolo en directo con público?

¡Ay mi hijito, mi disco! Aunque ya son dos con mi proyecto personal. El primer disco se llama “Sheila down”, y ahora estoy presentando “Cantando a las poetas del 27”, un disco muy especial, y estoy muy feliz de poder volver a tocarlo en directo. El 18 de julio estaré en Cataluña, en el festival Cruïlla, en el recinto modernista de Sant Pau, que es un parque precioso… estoy contentísima de poder estar en esta ciudad tan bonita y un entorno tan especial. También tocaré el 1 de agosto en Cádiz por primera vez, en el parque Genovés, y después el 15 de agosto en Salamanca, en el Patio Chico, detrás de las catedrales, también un lugar mágico. Estoy muy ilusionada con estas fechas, porque este proyecto está siendo para mi un viaje literario-musical maravilloso, aportando con estas canciones todo lo que está en mis manos y mi voz en esta causa de justicia y de verdad más allá del feminismo. Esta generación estaba allí y por razones históricas nos las ocultaron, así que es muy importante saber que sucedieron y existían. Y saber sobre sus vidas, su valentía y su inteligencia, hace que podamos ahora tener nuevos referentes. Me siento muy agradecida con este disco, con el que estoy aprendiendo muchísimo y conociendo a personas maravillosas en el camino.

Didáctica, historia y humor… ¿Cuál fue la chispa que activó tus ganas de empezar con el proyecto de las “Bioclassics” y cómo afrontas la viralidad del proyecto? Dinos que habrá disco… ¡debe estar en los coles y escuelas de música!

Creo que la chispa de este proyecto nació gracias a estar en el equipo de “Todo por la radio”, la hora de humor de Carles Francino de “La Ventana” de La Ser, donde hay unas secciones divertidísimas e hilarantes donde hay personajes como Luis Piedrahita, Juan Iturriaga, Pilar de Francisco, los especialistas secundarios, Javier Coronas… tener la suerte de estar en este equipo desde hace 3 años es muy estimulante, ya que en mi sección “Voces cruzadas”, hago imitaciones, canto… y sabiendo que es una hora lúdica y didáctica, me apeteció muchísimo homenajear a la cantante Noa, que tocaba esa noche. Como ella había puesto letra a varias obras de Bach, yo quise hacer mi particular “Bach es dios” y de ahí nació el primer Bioclassic. Me gustó muchísimo contar su historia de esta manera tan cómica y didáctica con un toque gracioso, pero intentando no ser pedante, sino hacer su figura cercana y humana. Ni por asomo me imaginé que podía hacerse viral, pero el hecho de ver que a tanta gente le había gustado, me dio muchas ganas de trabajar con otros autores, ¡y ya van siete!

Lo mejor es que un equipo de gente muy bonita ha confiado en este proyecto y van a pasar cosas muy bonitas. Así que espero con muchas ganas poder enseñar todo esto. Seguiremos trabajando con ello porque habrá muchos más Bioclassics y lo pasaremos muy bien con ellos.

¿Cómo se le queda a una el cuerpo cuando aparece en “El País semanal” con una entrevista de varias páginas y a todo color? Menuda felicidad, ¿no?

Pues mira, el cuerpo se me quedó sorprendidísimo cuando me llamaron para hacerme el reportaje. Muy contenta porque soy lectora de “El País Semanal” desde siempre y, me hace sentir muchas cosas distintas que un medio como este piense que mi perfil le puede interesar. Soy un poco “agitadora cultural”, así que solo de pensar que el hecho de hacer lo que hago pueda interesar e inspirar a los demás, es muy raro, por un lado, pero también, muy muy bonito. Sobre todo, pensar que yo puedo inspirar a los demás a construir un mundo más creativo y musical. El poder hacer algo que a la gente le inspire y le interese, me hace estar muy agradecida.

Hay pocas cosas que te queden por hacer a nivel musical, pero: ¿hay alguna disciplina artística que aún no hayas tocado y te llame la atención a nivel profesional?

¡Uy, qué va! No tengo para nada esa sensación. ¡Me quedan muchísimas cosas nuevas por hacer a nivel musical y creativo! Pues me encantaría poder experimentar con otros tipos de músicas, tocar con músicos de otros países explorando mil cosas… se me ocurren muchísimas cosas que podría experimentar. Hay tanta música y tanta gente haciendo cosas preciosas que, aunque ahora mismo no las tenga en la cabeza, sé que llegarán, porque soy una persona que se estimula muy fácilmente con las cosas que le gustan, entonces pienso que ese estímulo siempre va a ser la guía de mi vida. “Cuando sientes algo con emoción (como decía Bowie), estás en el camino correcto”. Por ejemplo, siempre me ha gustado muchísimo tocar el violonchelo, y no tengo ni idea, pero me gustaría probar. También cantar con otra gente, hacer otros estilos de música y tocar en sitios donde no he tocado nunca, ¡ojalá en el boque! Solo quiero experimentar y seguir haciendo cada día cosas nuevas.

Recomiéndanos el último libro que te haya impactado, el último disco con el que hayas vibrado y la última película u obra de teatro/espectáculo que creas que debemos conocer:

El libro que me ha tenido vibrando toda la pandemia y estoy a puntito de terminar es “Miedo, olvido, fantasía” de Marta Osorio, que fue amiga de Agustín Penón. Es sobre la investigación que realizó Penón en Granada en el año 1955 para investigar la muerte de Federico García Lorca. Era un catalán criado en EEUU que estaba enamorado de su figura y quiso investigar todo lo que ocurrió. Es un libro precioso para conocer el reflejo de la Granada de entonces y de la Granada de después de la muerte de Lorca. Reconozco muchas cosas que estoy leyendo, en la España de los últimos años; muchas cosas que no han cambiado y heridas que no se han cerrado todavía.

El último disco que me ha vuelto a hacer vibrar y que he recuperado con muchas ganas es el Omega de Enrique Morente. Me acabo de hacer con él en vinilo, y me ha emocionado muchísimo oírlo de nuevo mientras leía este libro. Estoy enganchadísima a la cara B del vinilo. ¡Omega es Lorca, es Morente, es Cohen y es Lagartija Nick! Es un disco redondo y sagrado. Lo escucho casi a diario.

Yo soy muy admiradora de un dramaturgo argentino que vive en Madrid que se llama Pablo Messiez. Justo cuando llegó la pandemia se estaba presentando en el CDN su última obra, “Los días felices” de Samuel Beckett, y la protagonista es Fernanda Orazi, una actriz increíble con la que comparto amigos en común. ¡Tengo muchas ganas de verla! Vibro pensando en el futuro de poder verla y espero que vuelva en septiembre u octubre, porque he visto otros montajes de Messiez y siempre salgo encantada.

Tengo dos exposiciones pendientes también: “Reencuentro” del museo del Prado, que ha juntado los cuadros más icónicos en una colección de 250 obras por su reapertura después de todo esto. Hice un Bioclassic de “El verano” de Vivaldi, por lo que es obligatorio ir a disfrutarla. También quiero ver “Todo sobre la figura de Drácula” del Caixa fórum, donde muestran la figura del vampiro en todas sus vertientes artísticas: cine, literatura… Tengo muchísimas ganas de ir a verla.

Ponnos al día: ¿cuáles son tus próximos proyectos?

Mis próximos proyectos son en principio seguir presentando las poetas del 27, dándoles la divulgación que merecen. No sé cuál va a ser el siguiente paso, me dejo llevar a ver qué acontece. Tengo algún proyecto también con mi compañero Federico Lechner de “Tango, trío, jazz” con el que vamos a hacer unos conciertos pronto, y también vamos a preparar un centenario muy bonito para el año que viene, de un músico muy importante argentino, al que le haremos un homenaje musical. Seguiremos con todo lo que se venga, sin olvidarnos tampoco de los Bioclassics. Hay algún proyecto más que aún está en el aire, pero como todo está abierto, el verano es muy largo, y no sabemos qué pasará, ya nos iremos enterando de estos nuevos proyectos tanto vosotros como yo misma.

 


Os dejamos con la impresionante voz de Sheila Blanco interpretando «Por la verrde, verde oliva» tema de su último disco, poema de la poeta zamorana Margarita Ferreras contenido en su poemario «Pez en la tierra» de 1932.

 

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